Por qué apoyar y pactar con los partidos del bipartidismo es nocivo para los emergentes.

En épocas de crisis es indudable que el panorama político se abre a nuevas fuerzas políticas. Surgen alternativas de cambio frente al bipartidismo imperante en la mayoría de estados democráticos. En las elecciones alemanas de 2009, el Partido Liberal (FDP) se situó tercero a 8,4% del SPD (socialdemocracia). En el 2010, en Reino Unido, los liberal-demócratas de Nick Clegg alcanzaron el 23% (a seis de los laboristas). Ambos, tanto liberales alemanes como liberal-demócratas ingleses tuvieron que pactar con el partido hegemónico de la derecha (CDU y Conservative Party) que había ganando las elecciones. Lo hicieron e incluso gobernaron con ellos, ¿qué ocurrió en las siguientes elecciones?: se hundieron.

Algo similar vamos a ver en España. Ya ha ocurrido, a menor escala, con Izquierda Unida en Andalucía (2012 y 2015). Tanto Podemos como Ciudadanos están sumando grandes apoyos ante el descrédito del PSOE y del PP. Ambos tratan de ser partidos “atrápalo todo”, jugando con una ambigüedad que se pueden permitir, de quién nunca ha gobernado aún. En estas próximas elecciones autonómicas, veremos como Podemos baja del 15% nacional (las encuestas de Noviembre y Diciembre de 2014 le llegó a dar el 31,1%) y a Ciudadanos colocarse sobre el 12-14%. Esos resultados, aparentemente, pueden resultar en un impulso significativo para las generales pero no será así. 

Con los parlamentos autonómicos divididos asistiremos a los apoyos que tendrán que dar terceras y cuartas fuerzas políticas para que las primeras o segundas puedan optar al gobierno. Así lo dibuja el CIS:

CIS20

Podemos tendrá la llave de la gobernabilidad del PSOE en Baleares, Asturias y Extremadura. Ciudadanos la del PP en Aragón, Comunidad Valenciana, Cantabria, Castilla La Mancha, Madrid, Murcia y La Rioja. Todos estos pactos, en partidos nuevos, pasan factura. El apoyo a partidos del bipartidismo supondrá el fin de la inocencia y la llegada a la realidad política. Realidad política que asquea a muchos de sus votantes que verán una relación de subalternidad de los nuevos frente al bipartidismo. “Pa’ llevárselo ellos también, son tos’ iguales” dirán.

Y no es fácil plantearse otras opciones. Por mucho que ambos partidos traten de no entrar en el gobierno, de hacer oposición, distanciarse a posteriori, es muy difícil para los votantes olvidar que sus limpios partidos pactaron con la ‘basura del bipartidismo’. Tanto es así que Ciudadanos, a pesar de contar con un acuerdo con el PSOE en Andalucía, no va a apoyar la investidura de Susana Díaz hasta después de las elecciones, pues si lo hace antes podría afectar de manera clara en su electorado que tiene una mayoría desencantada con el PP.

En definitiva, como se ha visto con otros ejemplos, esa relación de subalternidad hará mella de cara a las generales y veremos como ambos partidos no consiguen alcanzar el 30% por la desmovilización de sus votantes.

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Abogado y economista en potencia por la URJC. Algo protestante y algo liberal. Sígueme en @Arranzz.

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