Socialismo, liberalismo y relativismo.

Madrid-City-Night-Spain[1]

En la primera acepción de la RAE se define con mayor o menor exactitud el término relativismo: “doctrina según la cual el conocimiento humano solo tiene por objeto relaciones, sin llegar nunca al de lo absoluto.” Otra forma de definirlo sería como aquella postura que escéptica respecto de la verdad absoluta e universal, y que por tanto cree que la verdad es variable, en función del sujeto pero también en función del marco temporal, del contexto y de otros factores que la alteran.

Bajo este prisma podemos decir que la postura contraria es la del dogmatismo, universalismo u objetivismo. Aquí la verdad lo es para todos los sujetos igual y bajo todo tipo de circunstancias.

Quizás, y a modo de ejemplo, la falla más grave del universalismo es creer que un occidental ve igual el asesinato de un rehén por el ISIS que un fanático radical del Islam. Incluso el lenguaje matemático es creado originalmente por el hombre para ordenar su vida, pudiendo haber sido perfectamente otro el que lo hubiera hecho. Lo mismo sucede, aunque con otros sujetos, ante la creencia de Dios, el cambio del clima, las drogas o en aspectos de política real como la educación. En este último caso podemos decir la mayoría ve como una verdad inderrotable que la educación sea 100% pública mientras que otra minoría no defiende esa tesis.

Al final son distintas perspectivas que revelan una sola situación: la variabilidad de la verdad. ¿Y cómo opera dicha variabilidad de la verdad?.

La política y la democracia actúan como configuradores de verdades absolutas, pues a través de ella y con el consenso aparentemente mayoritario se imponen ciertas posiciones frente a otras. Esto en la dictadura es peor, pues de la dictadura de la mayoría se pasa a la dictadura de una única persona, quien es quien fija las verdades absolutas que deben regir.

De ahí que se haga impensable pensar en la relatividad de los socialistas, de los conservadores o de los fascistas, que en cierta medida luchan por imponer su modelo social, que se define como su conjunto de verdades universales[(aunque no lo sean). Por contraposición está el liberalismo, que aunque tiene ciertas doctrinas universalistas (objetivismo), cree en la pluralidad de verdades y en la no imposición de unas frente a las otras salvo de manera natural. Manera natural que podemos entrar a discutir pero que en ningún caso podría suponer, como en la democracia o en la dictadura, la imposición de un omnímodo poder frente a otro, sino de una pluralidad de micropoderes frente a otros.

Al final, ¿qué es lo adecuado?, ¿un sistema relativista?, ¿uno dogmático? o/y ¿un intermedio?

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Abogado y economista en potencia por la URJC. Algo protestante y algo liberal. Sígueme en @Arranzz.

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