Syriza y el fin del poder.

El 25 de Enero se celebran las tan comentadas elecciones anticipadas griegas. Como consecuencia del fallido intento de elección de presidente, el actual primer ministro griego y líder de Nueva Democracia (ND), Antoni Samaras llama a las urnas. Uno de los más contentos con esta decisión fue Alexis Tsipras, líder del partido Syriza (el ‘Podemos griego’) que encabeza las encuestas, haciendo caer el mercado griego y el euro. Con una decidida política radical contra una deuda contraída de manera irresponsable, los actores políticos (Merkel) y económicos (FMI) a nivel mundial comienzan a vislumbrar el fin de la ayuda a Grecia y su salida del euro.

A 3 días de las elecciones, Syriza presenta una ventaja sobre Nueva Democracia del 5% (35,5% frente 30,5%). Supera, por tanto, el margen de error de mayoría de las encuestas, lo cual supone una segura victoria para Tsipras. En España y en otros países europeos esa nimia ventaja apenas supondría una mayoría simple con incapacidad de gobernar. Sin embargo en Grecia, debido a su sistema semi-proporcional que premia al más votado con 50 diputados extra, la coalición de izquierda está al borde de la mayoría absoluta. Mayoría absoluta que podría conseguir con el viejo partido comunista griego (KKE) o con otros partidos de centro-izquierda como el recién creado por Papandreu (Kinima).

Este escenario electoral apenas sería una décima página de cualquier periódico, no obstante con el actual contexto económico y político la cosa cambia. Políticamente porque Syriza aboga por impagar una deuda de la que es acreedora mayoritariamente las instituciones públicas (el 80%).greek bonds

De esos 194.800 millones de euros que se pueden ver en el gráfico como pertenecientes a la Unión Europea, 29.000 millones son los aportados por España. Y no por acreedores privados, sino por el Estado. Con un impago de la deuda como el que haría Syriza, es muy probable que la gran mayoría de ese préstamo se tenga que reconocer como pérdida, causando un grave perjuicio a las arcas españolas. Aún así dicho coste sería asumible si Grecia saliese del euro. El problema entonces se traslada al plano jurídico, pues no existen mecanismos para salir ni para expulsar de la moneda única.

¿Y qué ocurriría entonces con Grecia sin el euro?. Pues como hacen los dictadores sudamericanos, la única forma de que Syriza pueda gastar más es monetizando deuda, es decir, imprimiendo billetes que paguen deuda pública. Esto sólo se podría conseguir con un banco nacional emisor de moneda, fuera del euro. Esto, aunque genera el impuesto que más destroza a las clases populares (la inflación), a la larga es la única forma que tienen de perpetuarse en el poder y es generando una gran red clientelar a base de subsidios.

Aún así, el escenario más probable no es el de un Estado Heleno fuera del euro. Lo más posible es que veamos una Grecia gobernada por Syriza cuyo margen de maniobra sea mínimo, tal y como ocurrió en Francia con Hollande. Aunque no son ejemplos comparables por las distintas ideologías de las que proceden, si podemos extraer un común denominador: la reducción de las facultades que otorga el poder. Y cuando hablo de poder, lo hago en genérico. Es más fácil que partidos con agendas más radicales tomen en el poder político pero, éste, es también mucho más reducido que antaño.

Esto no ocurre sólo en la política, también ocurre en la economía. La influencia del poder económico ya no es tan grande y prueba de ello es que no puede condicionar la política, pues la mayoría de ciudadanos en Grecia están optando por un partido anticapitalista. Lo mismo ocurre en la religión con su decaimiento generalizado. Hogaño no podemos hablar de poderes que dirigen el mundo, sino, cada vez más, de una suma de pequeños y múltiples poderes que necesariamente deben cooperar.

Este fin del poder, tendencia que repito es a nivel global y en todas las facetas, condicionará a Syriza cuando tome el poder. De hecho ya estamos asistiendo a gestos por parte de Tsipras que ya no declara abiertamente impagar la deuda, que propugna un presupuesto equilibrado y que acude, siendo ateo, a la Epifanía de la poderosa Iglesia Ortodoxa.

Todo está abierto, todo puede ser posible y seremos los atentos espectadores de este experimento político, que sin duda, para bien o para mal, condicionará a otros movimientos de izquierda europea como Podemos.

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Abogado y economista en potencia por la URJC. Algo protestante y algo liberal. Sígueme en @Arranzz.

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