Más argumentos contra la renta básica.

La renta básica es una de las políticas públicas más reconocidas actualmente. Con una pobreza relativa situada en el 21,6% y un desempleo de 5.4 millones de personas, que se ceba especialmente con los jóvenes y con los que no tienen formación, muchos ven en la renta para todos el maná que nos salvará. El argumento es sencillo: si el Estado garantiza una renta nadie padecerá la pobreza ni la exclusión social en crisis económicas y se acabará con la desigualdad. ¿Se acabará con la desigualdad y la pobreza?

Surgieron en el debate político miles de críticas hacia la renta básica que han condicionado la acción política del partido que la propuso. Tanto es así, que, a medida que avanzan las críticas, la propuesta se va diluyendo más y más hacia una renta de inserción, renta que ya existe en la mayoría de comunidades autónomas.

La mayoría de las críticas van en la dirección de que sería imposible de financiar pues, por mucho que se combata el fraude fiscal, el déficit se dispararía y acabaría por quebrar (default) el Reino de España. Otra de las críticas es que produciría desincentivos al trabajo, generando una bolsa de desempleo estructural mayor aún que la que tenemos en la actualidad. Considerando que lo anterior no se ajusta a la verdad, también se critica que aumentaríamos nuestro déficit comercial como consecuencia de un aumento del consumo interno no acoplado al incremento de nuestro sector productivo. Otros, desde una óptica conservadora, significan lo negativo de la propuesta en que sería un elemento atractivo de inmigración.

De todas las críticas que hay, existen algunas ciertas y otras falsas, pero no me centraré en comentarlas una por una. Comprendo que al votante de Podemos le importan muy poco los argumentos racionales, máxime aún con la situación actual de crisis que vivimos. Es un momento de excepcionalidad en el que la emotividad está por encima de cualquier racionalidad.

Aún en esa situación, hay que seguir profundizando en el argumento lógico porque éste es el que se mantiene invariable con el paso del tiempo. Acabará la crisis, volveremos a cifras ‘aceptables’ de desempleo y los partidos que juegan con las emociones volverán a ser lo que eran: los del 3%.

Por ello he tratado de hacer una simulación de las consecuencias que tendría una renta básica. Una simulación básica que no tiene en cuenta los efectos sobre la inflación, déficit fiscal y desempleo que tendría la renta básica universal. Para ello partimos de una “economía sin renta básica universal”, en la que hay 6 individuos y dos de ellos (el 33,33%) padecen la pobreza al no alcanzar el 60% de la renta mediana (definición actual de pobreza). La situación sería la siguiente:

Sin renta básica universal
Individuos Renta en u.m
1 10
2 8
3 6
4 3
5 1 (POBREZA)
6 0 (POBREZA)
Pobreza (60% Mediana) 2,7

Tanto el individuo 5 como el 6 serían pobres al no alcanzar las 2,7 u.m. Entonces se plantea el debate de la renta básica universal como forma de combatir la pobreza y las desigualdades. Para acabar con la pobreza se propone una renta de 2,8 u.m. En el presente ejemplo, como antes he recordado, no se va a medir el impacto fiscal que tendría la medida. Con lo cual, se decide dar 2,8 u.m a todos los individuos como derecho ciudadano. Una vez implantada ocurre lo siguiente:

Con renta básica universal (2,8 u.m)
Individuos Renta en u.m Renta básica Renta Final
1 10 2,8 12,8
2 8 2,8 10,8
3 6 2,8 8,8
4 3 2,8 5,8
5 1 2,8 3,8 (POBREZA)
6 0 2,8 2,8(POBREZA)
“Nueva” Pobreza (60% Mediana) 4,38

Finalmente tras la renta universal, de nuevo 5 y 6 seguirían siendo pobres. ¿Por qué? Porque en la actualidad la pobreza se cuantifica de manera relativa. Ello implica que la calificación de pobre no depende de la situación material de éstos, sino de su situación con respecto a los más ricos. En una sociedad con muchos ricos y con una clase media alta del 20% (sin más clase media ni pobre), esa ‘clase media alta’ seguiría siendo pobre porque relativamente lo son. De hecho en una sociedad como la cubana, con sueldos de entre 6 y 15 dólares, es difícil cuantificar un porcentaje de ‘pobres relativos’ debido a la homogeneidad de las rentas. Lo cual no significa que la cubana sea una sociedad, en términos generales, sin restricciones materiales (más bien al contrario).

Un argumento muy usado es el de la relatividad de la pobreza: “estamos a la cabeza en pobreza, sólo nos supera Rumanía”. ¿Pero es realmente así?. En el siguiente gráfico aparece cuánto es el 60% de la mediana en cada país:

mediana 60%

8.114 euros es ser pobre en España, 25.732 € en Noruega y 1.240 € en Rumanía. Existen 13 países en la Unión Europea cuya definición de pobreza está por debajo de esos 8.114 € en España. Para ejemplificar más aún lo absurdo de la pobreza relativa, basta con poner el caso de un ‘español pobre’ que tiene 7.000 euros de renta anual y que decide trasladarse al país de ‘Drácula’ (manteniendo renta): formaría parte del 2% más rico de Rumanía. 

Cierto es que en determinados bienes el precio es mayor o menor en función del país, pero en términos generales, ¿un rumano rico podría comprarse un coche que sí puede un noruego pobre?. Aplique ejemplos análogos.

Pero volvamos a la renta básica y a nuestra economía de 6 individuos. Tras comprobar que se mantiene el mismo número de pobres, esa sociedad decide que sólo se debe dar sustento a los realmente pobres, una renta de inserción no universal.  Por ello, partiendo de la situación inicial sin renta, se decide dar 2,8 u.m a los desfavorecidos individuos 5 y 6:

Con renta básica para la pobreza (2,8 u.m)
Individuos Renta en u.m Renta básica Renta Final
1 10 0 10
2 8 0 8
3 6 0 6
4 3 0 3 (¿POBREZA?)
5 1 2,8 3,8
6 0 2,8 2,8 (POBREZA)
“Nueva” Pobreza (60% Mediana) 2,94

Con la renta básica a la pobreza, aparentemente, sólo un individuo sería pobre, el 6. Como vemos el límite de la pobreza es 2,94 u.m y existe una persona muy cercana a la pobreza, que recibe 3 u.m.  Muy probablemente esa renta sea del trabajo, ¿le recompensa trabajar para recibir 0,06 u.m más que sin trabajar?. Y si trabaja, ¿los costes derivados del trabajo no le hacen más pobre relativamente que el que recibe la renta básica?. Este es el famoso desincentivo del trabajo.

Tanto en la situación inicial como en las posteriores en las que se brinda renta universal y renta para la pobreza, el número de pobres se mantiene invariable. Todo ello sin aplicar los cuantiosos efectos que tendría fiscalmente en el Estado y por ende en la economía. Por tanto, es lógico pensar que, con toda probabilidad, una renta básica no sólo mantendría el número de pobres sino que los incrementaría. 

El problema de una sociedad no es la pobreza relativa, es decir la situación con respecto a los ricos de la sociedad, lo realmente preocupante en un país desarrollado es que haya personas en desempleo. Porque si las hay, el progreso de la renta nacional y la renta per cápita se estancará y con ellas nuestra situación favorable al resto de países. Ese desarrollo y progreso es el que realmente acaba con la pobreza real que, como he demostrado en varias ocasiones, no se finiquita con más socialismo (1 y 2).

Desconozco si la Ciencia de la Estadística es también tan neoliberal como la Ciencia Económica, lo que sí se puede concluir es que la renta básica, en cualquiera de sus formas, no es la solución.

Nota: Cualquier error o sugerencia no tienen más que comentarla. Todos los datos aquí contenidos son de EUROSTAT.

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Abogado y economista en potencia por la URJC. Algo protestante y algo liberal. Sígueme en @Arranzz.

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