La concentración de los medios televisivos, una de las causas del auge de Podemos.

Cuando se comentaron los resultados de las elecciones europeas en Al Rojo Vivo, tradicionalmente en favor del PSOE, había sonrisas más que lágrimas. A pesar del significativo desplome del PSOE, surgía una nueva figura política que había sido aupada por el grupo Atresmedia (Antena 3, La Sexta) -y también Mediaset con Cintora-: Pablo Iglesias. Iglesias no sólo consiguió arrebatar buena parte de la ganancia que reflejaba para IU en las encuestas, sino que aunó entorno a Podemos a votantes socialistas. Con un mensaje vago y un enemigo común (la casta) consiguió un resultado más que respetable. 

Pero, ¿cómo en apenas meses una fuerza política consigue desde cero más de un millón de votos?. En el mundo globalizado de internet, las redes sociales son importantes pero aún no son suficientes para conectar con el grueso del electorado. La respuesta que se busca está en la televisión. La caja tonta que atrapa a millones de espectadores, ha encontrado en el descontento social un formato barato y lucrativo como son los debates de televisión. Con ellos se trata de atraer al espectador medio, aquel que también es víctima de una educación que enseña que el capitalismo es malo y el Estado bueno. Ahí es donde hizo mella con su discurso Pablo Iglesias, y los medios corresponsales de ello, también. 

Medios de comunicación que saben que los chicos de Podemos no son más que las marionetas que aumentan la audiencia. Un poco más de audiencia, un poco más de dinero.  Aún así tienen en cuenta el posible efecto ‘bumerán’, pues si llegaran a tocar el poder no dudarían ni un sólo instante en controlar y censurar los medios presentes.

Se debe saber también que una causa del auge de Podemos es también la concentración de los medios. Con una pluralidad de medios derivada de un conjunto de medidas (ej.: la eliminación del sistema de licencias) permitiría acabar con el triopolio. Triopolio que tiene un enorme poder para decidir qué debe tener altavoz y que no, y una vez que lo tiene: quién consigue la hegemonía cultural. Ahí está el caso de Juan Ramón Rallo, el cual fue recientemente censurado en RTVE. Hablo de ‘triopolio’ y no de ‘duopolio’ porque, aparte de Atresmedia y Mediaset, el Estado (Administración Central y CCAA) que tiene el 25,4% de la audiencia en 2013*. Atresmedia tiene el 28,7% y Mediaset el 29%. En total las tres suman el 83,1% de la audiencia, lo cual cualquier economista podría calificar de mercado no competitivo, no libre y altamente concentrado.

Tanto es así que si usamos índices de concentración del mercado como el Herfindahl-Hirschman (HHI) vemos como el mercado de los medios de comunicación de televisivos presenta una cifra superior a 2.000. Esto significa que estamos ante la presencia de un mercado concentrado, más aún incluso que, el poco afamado por su competitividad, sector bancario con 940,7.

Esa es la realidad. Con la desconcentración de los medios televisivos no sólo ganan los consumidores, gana la democracia y la ciudadanía. Una ciudadanía que se vería beneficiada de una mayor pluralidad de ideas y de una menor dosis de populismo que tanto reina en la actualidad. 

*Los últimos datos anuales disponibles, del 2013, proceden del ‘Análisis Televisivo 2013’ de Barlovento Comunicación.

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Abogado y economista en potencia por la URJC. Algo protestante y algo liberal. Sígueme en @Arranzz.

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