Hablemos de libertades y no de derechos.

 

Una de las batallas en la arena política, por muy absurda que parezca, es la del lenguaje. No es lo mismo decir “aborto” que “interrupción voluntaria del embarazo”, “crisis” que “desaceleración” o “rescate financiero” que “línea de crédito”, y así con miles de ejemplos. El manejo del lenguaje en una dirección u otra es una de las más antiguas armas de manipulación, ejemplos de ello encontramos tanto en la ficción (1984, Orwell) como en la realidad histórica y presente (Unión Soviética, Cuba, Venezuela, etc..).

Uno que les escribe lleva siguiendo aproximadamente dos años a todo el grupo humano que en la actualidad integra Podemos. Gracias a un amigo, descubrí un programa de política, por aquel entonces desconocido, que se llama “LaTuerka” y que ya apuntaba alto. Tanto es así que hoy en día, pese a su difícil acceso, es uno de los debates más vistos. Un debate que ha asumido (o copiado) la estética y el rigor de las grandes cadenas (v. gr. la entradilla de la Tuerka es muy similar a la que exhibe “Al Rojo Vivo”).

La inteligencia política de estos personajes está fuera de duda. Manejan a la perfección las ‘ciencias’ de la política y la sociología, tratan de adaptar un discurso chavista a España. Quizás sea muy ambicioso hablar de ‘discurso chavista’, cuando los dueños y creadores de ese discurso son los actuales personajes de Podemos que asesoraron a distintos regímenes populistas de Sudamérica.  

En nuestro país, tienen varias líneas rojas en su discurso: los nacionalismos, ETA y las dictaduras del sur de América. Esos temas siempre se tratan de manera superficial, tratan de obviarlos porque saben que les pasará factura. Como también les pasará factura la actividad en el Parlamento Europeo y en cada lugar dónde alcancen cierta cota de poder.

Pero volvamos al asunto central del artículo. Los derechos frente a las libertades. Estos individuos no hablan nunca de libertades. Saben de la importancia del lenguaje y siempre, siempre emplean la palabra ‘derechos’. No hablan de la libertad de prensa, sino del ‘derecho a una prensa veraz”. Tampoco hablan de la libertad de decidir con quién compartes cama, sino de ‘derechos sexuales’.  Así con todo lo que técnicamente sería ‘libertad’, capacidad del individuo de elegir sin coacción.

¡Qué horror!, pensará Monedero al albergar la capacidad de elección del individuo sin que el Estado la respalde y regule. Es por ello por lo que la palabra derechos es la ideal. Porque derecho significa que es el Estado quien debe ser el encargado de ‘dar’ esa capacidad de elección y de regularla conforme le convenga. Para que una determinada materia tenga por nombre ‘derecho’  es necesario que el legislador bolivariano de turno dé su beneplácito, mientras que libertad supone asumir que ese legislador no puede retirar o decidir sobre esa capacidad de elección de manera alguna.

Es necesario que nos concienciemos de ello, y que sepamos la fortaleza de la palabra ‘libertad’ y de su plural ‘libertades’. Libertad significa que el Estado no debe interferir en absoluto en tanto no entre en la capacidad de elección de un tercero. De ahí nace la ideología liberal, de la defensa de libertades y, por tanto, debemos ‘acabar’ con los derechos que no son más que una patraña de quiénes quieren darnos las migajas de una libertad desdibujada. 

 

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Abogado y economista en potencia por la URJC. Algo protestante y algo liberal. Sígueme en @Arranzz.

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