Largo Caballero y Pablo Iglesias, sus discursos. De 1933 a 2014.

discursos

 

Tras las últimas declaraciones de Pablo Iglesias acerca del asesinato de la presidenta de la diputación de León me veo obligado a escribir este artículo. Lo que ha continuación voy a mostrar le puede parecer al lector escalofriante. También puede que lo asuma como algo lógico, algo normal. Largo Caballero fue un destacado dirigente del PSOE durante el régimen de la Restauración, la dictadura de Primo de Rivera y la República. Pablo Iglesias es el actual líder de Podemos, candidato número uno a las listas de ese partido para el Parlamento Europeo. Servidor es un buen conocedor de los textos de la República, de los mítines de los dirigentes políticos , por lo que voy a colocar para su comparación dos textos. Uno corresponderá al mitin de Largo Caballero en Don Benito en 1933 donde apela a la Guerra Civil y el otro a los múltiples artículos de opinión y discursos del candidato Pablo Iglesias.

En cursiva estará un fragmento del discurso de Largo Caballero, en letra cursiva y negrita, Pablo Iglesias.

“La Monarquía cayó. Cayó por el empuje de unas elecciones municipales. Mucha  gente, y sobre todo en el extranjero, elogió aquel sentir típico de España, que el 12 de abril se desembarazaba de los obstáculos tradicionales pacíficamente. Pues yo os digo que este movimiento pacífico que entonces nos pareció digno de alabanza, fue el primer error de la revolución española. Y ahora nos encontramos con que el enemigo retoña y hoy vuelve a poner en peligro la vida de la República.”

El régimen español está ahora en crisis. Es básicamente el mantenimiento de los privilegios de una casta política y económica. Como decía un politólogo polaco: fue un proceso que no costó absolutamente nada, que dejó a las élites tal y como están. Los apellidos de las grandes familias de este país no han cambiado. La transición no les tocó cambiar. Fue un diseño de los politólogos franquistas para que la casta ganara elecciones”.

“Tenemos ya una experiencia. El pueblo español ha visto que en vez de agradecerle su gesto pacífico quiere volver a sojuzgarle de nuevo. No les extrañe que si la historia se repite y es preciso volver de nuevo a un movimiento revolucionario, éste no sea pacífico. Y la culpa será de ellos. ¿Para qué nos batís si dentro de poco habéis de venir a pedirnos ayuda? Pensadlo bien. ¿No comprendéis que en España no representáis nada?(Ovación.) Y no representáis nada porque no tenéis detrás a la masa obrera consciente. Pensadlo, porque os hago constar que la República no se puede sostener sin los socialistas; que no podréis gobernar sin los socialistas. “

A día de hoy un gobierno que asumiese la defensa de las mayorías como ética de la responsabilidad generaría, sin duda, un enorme sufrimiento. Muchos banqueros, ejecutivos, especuladores y defraudadores al fisco tendrían que ir a la cárcel. Quizá los que conducen un coche de alta gama tendrían que dejar de hacerlo y tal vez las tiendas de Loewe habrían de cerrar. Es probable que las industrias estratégicas pasaran a control público, que los acreedores de la deuda de nuestro país fueran sometidos a una investigación para determinar qué porcentaje de esa deuda es ilegítima y que los bancos se vieran obligados a condonar o renegociar la deuda de las familias amenazadas por los desahucios. Es probable también que la policía tuviera que esposar e interrogar durante horas a los que tratasen de sacar divisas o capitales del país.

Como sabía Weber, cuando se es gobierno hay que tomar decisiones difíciles. Por eso la izquierda debería desembarazarse tanto del narcisismo de las causas perdidas como de la comodidad de la lealtad institucional y asumir una ética de la responsabilidad. Ello implica reconocer que el miedo es un operador político crucial para salir de la crisis y que hoy es necesario, por una cuestión de principios, que el miedo cambie de bando.”

“Creen que la lucha política está desligada de la lucha económica y que el obrero puede llegar a colaborar con su patrono en la actividad política. Ahora, en estas elecciones, van a salir de un error, que, por otra parte, les va a costar muy caro.”

“Pero entonces ¿Qué significa lo que hemos visto este 15 de septiembre en las calles? Quizá estemos ante lo más parecido en España a la militancia del partido de los que no viven en el ático del sistema económico; trabajadores sindicados, ciudadanos indignados, grupos de izquierdas, migrantes, movimientos sociales, gente normal, mucha gente que ha vuelto a confluir en un clamor contra los recortes.

Sin embargo, los dirigentes del Partido de Wall Street tienen mucha más conciencia de sí mismos, de sus intereses, de su proyecto político y de no tener más patria que su dinero y sus privilegios, que la gente normal que no vive en el ático.

Está claro que la pregunta política crucial a responder en estos momentos es quien está llamado a asumir el papel de contención a la lógica del capital que, en los siglos XIX y XX, correspondió al movimiento obrero y a los movimientos de liberación nacional.

Habrá quien quiera responder que precisamente eso es lo que hay que hacer: recuperar las banderas y los símbolos de un glorioso pasado. Pero la historia sólo se repite como farsa y la política no permite el atajo de sustituir las horas grises de estudio que requieren los diagnósticos y los análisis por cuadros de santos en la pared y fraseologías repetidas. Es indudable que el marxismo tiene más vigencia que nunca para explicar el funcionamiento histórico de la economía, pero la política, aunque nunca haya sido autónoma ni independiente de la economía, tiene su propia lógica (de esto se dieron cuenta los mejores marxistas), como hemos comprobado con la inmensa demostración popular catalana el martes en la Diada.

Por eso la izquierda no debería olvidar que el único partido que podrá enfrentarse al Partido de Wall Street será el Partido del Pueblo, cualquiera que sea su forma o el color de sus banderas.”

“¿De quién es hoy el ejército, la fuerza pública y el resto de las instituciones del Estado, sino de la clase burguesa? Y hay más. Esa clase burguesa dispone de las máquinas, de las tierras, de los medios de producción y cambio. Y cuando ve que la clase trabajadora se revela contra esa situación, dispone de resortes para condenarla al hambre.”

No hay que olvidar que los agentes son, a lo sumo, peones en el tablero de juego político. Decían con amargura los Habeas Corpus en “Cada vez más odio” que en este mundo hay “casi tantas buenas intenciones como hijos de puta”. Precisamente por eso, es absurdo pensar que el problema político de la represión se resolvería separando a los policías “de buenas intenciones” de los “hijos de puta”.

Lo diré aún más claro: si alguna vez me tocara la tarea de ejercer de Ministro del interior, de Delegado del Gobierno o de juez, me importaría un pimiento lo que los policías pensaran de mí y de mis ideas; lo que me preocuparía de veras es que obedecieran mis ordenes diligentemente así como contar con el poder suficiente para que ninguno se atreviera a no hacerlo. Si la orden es poner los grilletes a un banquero o al yerno del monarca apoyando la rodilla en su espalda (como solemos ver que hace la policía con la gente que detiene en las manifestaciones) la orden debe cumplirse así. Y en mi caso no habría ninguna crueldad, sino una voluntad política inequívoca, la de enviar un mensaje a los banqueros y a los yernos: que tengan miedo, exactamente el mismo mensaje que Cifuentes y Fernández Díaz mandan cada día a la gente que protesta.

Por eso hay que decir que los principales responsables de las barbaridades que vimos el día 25, los principales responsables de que hoy el Congreso haya vuelto a estar blindado como la franja de Gaza, los principales responsables de que funcionarios públicos actúen encapuchados y sin el número profesional visible, o de que se infiltren en organizaciones legales, o de que gocen de total impunidad si incumplen la ley, no son esos mismos funcionarios ni sus representantes sindicales, sino sus jefes políticos.”

“Y, excluyéndome a mí, ¿no ha habido en el Gobierno ministros socialistas? Lo puede hacer ningún otro mejor que lo han hecho ellos? Es preciso vencer esa superstición, por la cual, incluso algunos de nuestros compañeros, se consideran inferiores a los hombres de la burguesía. Ocurre como cuando va un fanático a la iglesia: el lujo y las joyas le deslumbran y cree que está ante algo sobrenatural. Pero si hay un audaz, un decidido que aparta telas y joyas, se ve que tras del oropel no hay más que madera. Pues algo así ocurre con muchos hombres de la clase burguesa.”

“Para Iglesias, la política la hacen ‘señores encorbatados que pasan de consejos de ministros a consejos de administración, que roban la democracia, los derechos y la cartera’.

Por ello, el candidato de Podemos ha abogado por que la política esté a cargo de ‘gente normal’ y de cara a los próximos comicios del 25 de mayo ha considerado que ‘hay que dejar de ser una colonia y que los jóvenes tengan que emigrar, un problema fundamental en Soria’.”

” No somos tampoco antipatriotas. No les es fácil ser antipatriotas a quienes dejan el sudor de su frente en la tierra, minas u fábricas, mientras los explotadores se llevan el producto de su trabajo al extranjero.(Ovación.) Nosotros queremos la igualdad económica”

“Pablo Iglesias traza una comparación entre las dos épocas. Hoy ocurre lo mismo: la gente lucha por el trabajo digno, la escuela pública, la universidad sin tasas y la sanidad pública y gratuita. Lucha, en definitiva, para que se cumpla la Declaración Universal de Derechos Humanos. “Esto es lo que en 1936 dividía al país en dos bandos”, remata el politólogo. Sin embargo, “hoy parece que los patriotas sean ellos, con sus cuentas en Suiza, la banderita española en la pulsera y clamando que en el país sólo hay una lengua“. Por eso deviene tan necesario el estudio de la historia. “Nosotros hemos de estar orgullosos de nuestra patria; y reivindicar que, para ser demócrata, hay que ser antifascista y luchar por los servicios públicos. Así de sencillo“.


“La candidatura que forma el frente antimarxista está compuesta por fascistas, Monárquicos y los republicanos conservadores y radicales. ¿Qué diferencia hay —pregunto— entre los unos y los otros? Ninguna. En cierto modo, los últimos son peores, porque Los radicales Son los que están facilitando la vuelta de da monarquía. No hay más que ver quién ha defendido a March en las Cortes.”

Demagogia es en realidad apelar a mantras o palabras vacías cuando desde hace tiempo se ha renunciado a la política realizando mera gestión al servicio de los intereses financieros y económicos de turno. ¿Estamos “lejos de la realidad”? Cuéntanos qué es “Izquierda”, Valenciano. ¿Acaso la reforma constitucional aprobada en agosto de 2011 entre las camarillas del PP y el PSOE y a espaldas de la ciudadanía, en la que se fijó el pago del capital y los intereses de la deuda como “prioridad absoluta” sobre cualquier otro gasto público? ¿Es esta la apuesta por “más Europa” frente a la demagogia?”

“Se nos ataca porque vamos contra la propiedad. Efectivamente. No ocultamos nuestro pensamiento. Vamos a echar abajo el régimen de propiedad privada. Se nos ataca diciendo que somos enemigos de la familia y a esto contestamos: enemigos de la familia son ellos, que deshacen las familias obreras, obligando a los niños y mujeres a trabajar intensamente, explotando a los hombres, y condenando así al hambre a la mayoría de los ciudadanos. Queremos los socialistas una familia como nosotros la concebimos: libre de trabas económicas”

“[…]Parecen no percatarse de que la PAH ha disparado con éxito al corazón del Capital, al hacer incuestionable entre los ciudadanos la idea de que el derecho a la vivienda debe estar por encima del derecho a la propiedad y la de que el crimen no deriva sólo de comportamientos individuales, sino también de las leyes que permiten la existencia de entidades financieras que se lucran a costa de la vida de la mayoría.

“Porque la clase obrera no se va a contentar de aquí en adelante con simples leyes. Tiene el propósito de luchar por la conquista del Poder político, y no vale que esta manifestación mía la tergiversen los enemigos. Lo decimos nosotros francamente. Vamos por todo el Poder político.”

No somos un partido, y no queremos ser pequeños. Vamos a por todas. Algunos se creen que estas elecciones las va a ganar el PSOE o el PP. Pero pensamos que ya hay una mayoría social que considera que tanto el PP como el PSOE forman parte del problema y no de la solución. Han fracasado haciendo política y son los responsables, junto a las élites económicas, de este desastre. No salimos al partido a meter el gol de la honra o a forzar un empate, salimos a por todas.”

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Abogado y economista en potencia por la URJC. Algo protestante y algo liberal. Sígueme en @Arranzz.

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